Un famoso de la tele que «revela» cómo se ha hecho rico invirtiendo, una tienda de barrio que liquida todo por cierre o una crema que «recomienda» una organización de consumidores. Los ves cada día entre las publicaciones de tus amigos en Instagram, Facebook, YouTube o X, y muchos son una estafa. No es una impresión: según documentos internos de Meta publicados por Reuters en noviembre de 2025, la propia compañía calculaba que en torno al 10 % de sus ingresos de 2024, unos 16.000 millones de dólares, procedía de anuncios de estafas o de productos prohibidos, y que sus plataformas mostraban cada día unos 15.000 millones de anuncios de «alto riesgo». Meta respondió que esos documentos ofrecen una visión parcial.
En España también hay consecuencias. En noviembre de 2025 el BOE publicó una multa de la CNMV de cinco millones de euros a la filial europea de X por no impedir anuncios de una falsa plataforma de inversión que usaba la imagen de personas famosas y de medios de comunicación.
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Los tres anuncios falsos que más vas a ver
1. El famoso que invierte. Un presentador, un empresario o un cocinero conocido «confiesa» en una supuesta entrevista que gana dinero con una plataforma de criptomonedas o de inteligencia artificial. Cada vez más a menudo es un vídeo manipulado con IA. El anuncio lleva a una web que imita a un periódico y te pide nombre y teléfono. A partir de ahí te llaman, te meten en grupos de WhatsApp o Telegram y te presionan para que inviertas cada vez más. La CNMV considera los anuncios con famosos que prometen ganancias rápidas una señal inequívoca de fraude.
2. La tienda que cierra. Ropa, calzado o decoración con descuentos del 70 %, una cuenta atrás y una historia emotiva: la tienda de toda la vida que liquida por jubilación, por mudanza o por cierre. En mayo de 2026, Maldita.es localizó 129 cuentas de Facebook que se hacían pasar por tiendas de ropa en España, con más de 26.000 publicaciones promocionadas; el 78 % de esas cuentas se había creado en los cuatro primeros meses del año y más de la mitad de sus webs no tenía aviso legal. Las fotos de los «dueños» y los vídeos de clientas felices estaban generados con IA. Lo que pides no llega nunca, o llega algo que no se parece en nada.
3. El producto milagro con un sello falso. Pastillas para adelgazar, remedios para el dolor de articulaciones o aparatos «recomendados» por médicos o por organizaciones conocidas. En agosto de 2026 la OCU denunció ante la Policía Nacional unos anuncios de un supuesto adelgazante que usaban su nombre y su logotipo sin permiso: la OCU nunca había analizado ni recomendado ese producto.
Hay una cuarta variante menos visible, pero peligrosa: anuncios en buscadores y redes que imitan la página de descarga de un programa conocido y te instalan un virus en lugar del programa.
Cómo saber si un anuncio es falso antes de pulsar
Ninguna señal por sí sola es definitiva, pero dos o tres juntas lo dicen casi todo:
- Dinero fácil o precios imposibles. Nadie regala un 70 % de descuento en toda la tienda ni se hace rico sin riesgo.
- Prisa. Cuentas atrás, «últimas unidades», «solo hoy».
- Quién paga el anuncio. Debajo del nombre de la página pone «Publicidad». Pulsa en el nombre: si la página se creó hace semanas, cambió de nombre varias veces o se administra desde otro país, desconfía. En Facebook lo ves en «Transparencia de la página», y en la Biblioteca de anuncios de Meta puedes ver todos los anuncios que tiene activos esa página.
- La dirección web no cuadra. Si el anuncio dice ser de una marca o de un periódico, pero la dirección es otra o es muy reciente, no es quien dice ser.
- Señales de IA. Labios que no van con la voz, manos raras, una voz robótica o fotos de personas demasiado perfectas.
- Comentarios cerrados o todos iguales. Los estafadores desactivan los comentarios o los rellenan con reseñas falsas.
No hagas esto:
- No des tu nombre y tu teléfono en un formulario que llega desde un anuncio de inversión: es la puerta de entrada a las llamadas de los «asesores».
- No instales programas de control remoto (AnyDesk, TeamViewer y similares) porque te lo pida alguien que te ha llamado para «ayudarte a invertir».
- No pagues por transferencia, Bizum o criptomonedas en una tienda que no conoces: si es una estafa, el dinero no se recupera.
- No te fíes de que el anuncio esté en Instagram o en YouTube: que una plataforma lo publique no significa que lo haya comprobado.
- No pagues «una tasa» para recuperar el dinero que ya perdiste: es la segunda parte de la misma estafa.
Haz esto:
- Antes de pulsar, mantén pulsado el anuncio y copia el enlace. Pégalo en el Terminal de Herramientas de ortslab.es: verás la antigüedad del dominio, a dónde redirige de verdad y una captura de la página, sin tener que abrirla tú.
- Para cualquier inversión, busca la entidad en la web de la CNMV (registro de entidades y lista de advertencias). Si ofrecen un depósito o un préstamo, consulta también el registro del Banco de España. No aparecer en las advertencias no significa estar autorizado.
- Busca en internet el nombre de la tienda junto a «estafa» u «opiniones», y revisa que su aviso legal tenga razón social, NIF y domicilio completos.
- Si compras, paga con tarjeta: si algo sale mal, puedes pedir a tu banco que reclame el cargo.
- Denuncia el anuncio en la propia red social («Denunciar anuncio»). Ayuda a que lo retiren antes de que caiga otra persona.
- Si ya diste datos o dinero: corta el contacto, avisa a tu banco, guarda capturas y denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil. Puedes pedir orientación al 017 de INCIBE (gratuito y confidencial, de 8 a 23 h) y, si es una inversión, a la CNMV (900 535 015).
Un anuncio es el único mensaje de una estafa que llega con el aspecto de algo serio: está en una red que usas cada día, entre fotos de gente que conoces, y nadie te lo ha mandado. Por eso funciona. La pregunta útil no es si el anuncio parece de verdad, sino quién lo paga y a dónde te lleva.